El Descendimiento presenta el proyecto de su nuevo palio, bordado en oro y basado en el actual

Antonio Villar será quien rediseñe y borde la nueva pieza bajo la supervisión de Fray Ricardo de Córdoba

La hermandad del Descendimiento desveló anoche uno de los secretos mejor custodiados en esta cofradía. Dio a conocer el proyecto del nuevo palio de la Virgen del Buen Fin, una pieza que irá bordada en oro pero que estará basada en la actual, realizada en aplicación y que ha mantenido esta corporación del Campo de la Verdad durante los últimos 30 años. Según los datos aportados, Antonio Villar ha sido la persona elegida para rediseñar y bordar el palio, aunque siempre con la supervisión de Fray Ricardo de Córdoba y manteniendo prácticamente el sello artístico que tiene actualmente.

Pero, ¿cuándo lucirá la hermandad este estreno por las calles de Córdoba? La junta de gobierno explicó a los hermanos que asistieron a este acto, que no se «estrenará ninguna de las piezas hasta al menos ver terminado el bordado exterior y el techo de palio, ya que Nuestra Señora del Buen Fin ya posee un palio muy digno, con el cual ha procesionado durante 30 años, y así seguirá hasta que el proyecto se encuentre en la fase fijada». Continuó que «las piezas realizadas se irán presentando de manera anual, a modo que se vaya viendo cómo avanza el trabajo, siendo la bendición en el año del estreno».

Desde primera hora, detalló ayer la hermandad, la intención es «realizar un nuevo palio en oro fino». La idea, según figura en el proyecto que dio a conocer la corporación, es «darle un aire diferente, con otro corte que ayude al movimiento más dulce y elegante en el caminar». En este sentido merece especial mención que el nuevo palio vaya rematado en fleco de bellota y borlas en los varales.

A pesar de mantener el estilo actual, hay señas de identidad, como que «se le ganan casi tres centímetros al frontal». Asimismo, la María Coronada del frontal será más grande, ya no contará con los lazos y letanías alrededor, si no que serán siete en lugar de cinco las rosas que la acompañen, en símbolo de los siete dolores de la Virgen. También se cambia la zona de la crestería eliminando las cartelas con las letanías, y unas piezas en forma de asas de gran tamaño.