El Descendimiento se echa a la calle
La Voz de Córdoba – Blas Jesús Muñoz – 19 abril, 2019
La hermandad del Descendimiento realizará su salida procesional. Así lo han decidido los responsables de la corporación que, en breve, comenzarán su estación de penitencia hacia la Catedral de Córdoba
Cabe recordar que, previamente, la junta de gobierno de la hermandad del Descendimiento había solicitado media hora de demora a la Agrupación de Cofradías, para decidir si realizaban -o no- estación de penitencia en la Catedral este Viernes Santo.
La institución que representa a las hermandades cordobesas concedía el aplazamiento. Cabe apuntar que al no salir ni la Expiración, ni los Dolores ni la Soledad, la media hora solicitada por la primera ya no afectaba ni al Descendimiento ni al Sepulcro. De hecho, a la corporación de la Compañía, solo le afectarían los 30 minutos si la cofradía del Campo de la Verdad salía finalmente, como así va a ser.
Cabe recordar que el recorrido del Descendimiento es: Salida (19:40), Paseo Cristo del Descendimiento, Plaza de Santa Teresa (20:00), Bajada del Puente, Puente Romano (20:30), Entrada C.O (20:54), Salida C.O (22:14), Cardenal González (22:30), Cruz del Rastro, Ronda de Isasa (23:00), Puente Romano (23:30), Bajada del Puente (00:00), Plaza de Santa Teresa (00:30), Paseo Cristo del Descendimiento, entrada (01:00).







Luis Miguel Carrión dio los tres golpes al martillo en el umbral de Santa Catalina para cerrar en la Catedral una jornada de Viernes Santo perfecta. El paso de la Virgen del Desconsuelo dejaba tras de sí el grueso de una Semana Santa que ya aguarda al Resucitado y que, en la Soledad, la Expiración, el Descendimiento y los Dolores encontró la primera parte de un epílogo de lujo. Ello sumado a la experiencia catedralicia de las cinco hermandades, sirvió para que el cumplimiento de los horarios fuera escrupuloso y dejará constancia de unos días que han ido perfeccionando el paso por carrera oficial, progresivamente.La Soledad, de luto y con la sobriedad que caracteriza a su cortejo, lució la nueva saya que le realizara Francisco Mira. Así, la primera de las tres vírgenes de Luis Álvarez Duarte que procesionaban el Viernes Santo dejó impregnado, desde Santiago, el sigor del silencio proyectado en la sobriedad franciscana de un cortejo nazareno por el que no pasa el tiempo. El mismo que avanzaba firme en la zancada de los costaleros a los que Enrique garrido guiaba con la seguridad del capataz que es auténtico dominador de la escena.