No catalogaría al Descendimiento como imprescindible sino como indispensable

Manuel Aguilera: “No catalogaría al Descendimiento como imprescindible sino como indispensable”

– ¿Cuál es el sentimiento que embarga a Manuel Aguilera a escasas horas de estrenarse como el hermano mayor del Descendimiento camino de la Santa Iglesia Catedral?

Sentimiento de ilusión, igual a la de un niño que afronta su primera salida, incertidumbre por la meteorología pero sobre todo cariño a nuestros titulares y a todos los hermanos que colaboran todo el año para que ese día esté todo en perfectas condiciones.

– ¿Puede más la responsabilidad, la ilusión o la tranquilidad por el trabajo realizado con vistas a la estación de penitencia?

La responsabilidad es mucho por el patrimonio material que han dejado antiguos hermanos mayores, pero sobre todo el humano, ya que el cortejo es un buen número de hermanos a los que hay que cuidar mucho.

– Ahora que ya está todo preparado, ¿cuáles han sido los momentos más complicados en esta primera experiencia como máximo responsable de la cofradía?

Más que complicados diría complejos, por cuidar todo al máximo detalle y querer que todo salga bien. Son muchas cosas.

– ¿Cuál es el momento más especial del Viernes Santo?

Todo el Viernes es especial, pero destacaría la salida y entrada de nuestros titulares.

– ¿Es el Descendimiento el contrapunto imprescindible del Viernes Santo en Córdoba?

No catalogaría como imprescindible sino como indispensable, somos una cofradía con muchos años en las calles de Córdoba el Viernes Santo y creo que ya Córdoba espera a que el Señor del Campo de la Verdad cruce el puente Romano.

– ¿Qué imagen de su cofradía le gustaría que quedase en la retina después del Viernes Santo?

La de una cofradía, con sentimiento, creando momentos efímeros que por muchos vídeos o fotos, solo son entendibles por el que está ahí en ese lugar en ese momento.

– ¿Y si el tiempo no permite que la cofradía salga a la calle?

Pues acompañaremos a nuestros Titulares durante la tarde noche del Viernes Santo y tocará esperar a la próxima Semana Santa.

– De todo lo realizado hasta el momento, ¿de qué se siente más satisfecho?

Del compromiso de muchos hermanos de trabajar de manera incansable para sus titulares. Para que sea posible realizar esta estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral.

– ¿Qué es lo que más le ilusiona de lo que le queda por delante?

Me ilusiona que el tiempo de tregua y podamos realizar la estación de penitencia sin tener que estar mirando al cielo. Y que todas las hermandades puedan realizarlo. Y por supuesto no tener ningún contratiempo.

La Virgen del Buen Fin estrenó una nueva saya a partir de un sari hindú

La Virgen del Buen Fin estrenó una nueva saya, concebida por Antonio Villar, a partir de un sari hindú

La Virgen del Buen Fin fue la protagonista del Viernes Santo. Un Viernes Santo del que las circunstancias nos privaron la presencia de alguna de las joyas más inigualables de la Semana Santa cordobesa pero que fue compensada con creces con la brillantez fulgurante de un paso de palio que se ha convertido en absolutamente imprescindible en la jornada en que se cierran las procesiones penitenciales bajo el cielo de Córdoba.

Este año se ha dado la maravillosa circunstancia de que el altar itinerante de la Reina del Campo de la Verdad ha sido exornado por el propio vestidor de la dolorosa, Antonio de Padua Villar Moreno, que se ha estrenado de este modo en estas lides, incorporando esta disciplina a su ya de por sí dilatado currículum. Para la ocasión, Villar ha dispuesto un conjunto conformado por amturium, calas, fresias, rosas, orquídeas, clavel, flor de cera, hoja de camelia y helechos.

Además, la Virgen ha estrenado una magnífica saya, en color beige tostado, confeccionada por el propio Villar, a partir de un sari hindú del siglo XIX, que está bordada en canutillo, lentejuelas y espejuelos venecianos. El sari es la típica vestimenta femenina india que nace en el siglo XVII, asimilando las túnicas que cubren a los sacerdotes, que expresa la espiritualidad de esta religión oriental, lo que añade a la pieza unimportante elemento simbólico para mayor gloria de la Madre de Dios.