El Descendimiento culmina los actos de su aniversario
Sólo resta por celebrar en junio un rosario vespertino con la imagen de Nuestra Señora del Buen Fin que discurrirá desde la parroquia de San José hasta la Catedral
J. C. Redacción
La Hermandad del Descendimiento llegará esta semana al final de los actos programados para esta Cuaresma con motivo del 75 aniversario fundacional de la cofradía. Sólo faltará el rosario vespertino que tendrá lugar en junio y que cruzará el Puente Romano para llegar a la Catedral.
Para este viernes está prevista la celebración de una misa que se ofrecerá por todos los hermanos difuntos de la cofradía y que estará seguida del pregón de esta celebración que correrá a cargo del teniente de alcalde de Urbanismo, Luis Martín, veterano miembro de esta cofradía del Campo de la Verdad. El acto contará con la intervención de saeteros del barrio y de la actuación de la banda de cornetas y tambores de Nuestro Padre Jesús Caído y Nuestra Señora de la Fuensanta. A continuación se procederá al traslado de las imágenes titulares en Vía Crucis hasta la casa de hermandad.
El único acto que resta al programa elaborado por esta hermandad es la celebración de un rosario vespertino con la imagen de Nuestra Señora del Buen Fin, que se celebrará el 16 de junio. El cortejo partirá a las 18:30 de la parroquia de San José y Espíritu Santo para llegar a la Catedral, donde a las 20:00 se oficiará una misa de acción de gracias a cargo del vicario general de la Diócesis, Francisco Orozco.
El grueso de los actos ha tenido lugar en la presente Cuaresma. En febrero se celebró una exposición de fotografías y enseres de esta cofradía del Viernes Santo. Un ciclo de conferencias se encargó de ahondar en determinados aspectos tanto de la historia como de otros asuntos relacionados con la hermandad. Así, el historiador y miembro de la hermandad Pedro Pablo Herrera habló sobre el devenir de esta corporación en estos 75 años, mientras que el catedrático de Historia del Arte de la UCO Alberto Villar disertó sobre la iconografía del descendimiento. El ciclo lo cerró el carmelita descalzo fray Juan Dobado sobre la religiosidad en el mundo de las cofradías.
Para hacer partícipes al resto de hermandades de este aniversario, la imagen del Cristo del Descendimiento fue la elegida para presidir el Vía Crucis que anualmente organiza la Agrupación de Cofradías en el primer sábado de Cuaresma. Con posterioridad, se celebró el quinario con la presencia de cinco sacerdotes vinculados con esta corporación nazarena y los cultos se cerraron con la fiesta de regla que fue presidida por el obispo de la Diócesis, Demetrio Fernández.
Otro de los actos organizados por la Hermandad del Descendimiento para celebrar su aniversario fundacional fue un certamen de bandas que tuvo lugar el pasado 19 de febrero en la antigua Caseta del Círculo de la Amistad.
La huella de Ruiz Olmos
La huella de Ruiz Olmos
El autor de los Crucificados del Descendimiento y la Clemencia dejó en Córdoba una amplísima producción escultórica
POR ANTONIO VARO /ABC CÓRDOBA

Llegó a Córdoba en los primeros meses de la Guerra Civil, y poco después ya tenía dos obras escultóricas en la ciudad. Se llamaba Amadeo Ruiz Olmos, había nacido en 1913 en Sedaví (Valencia) y llegó a nuestra ciudad huyendo de las balas. «Estuvo a punto de ser fusilado por el mero hecho de haber sido monaguillo», explica Pablo Lorite, un cofrade ubetense que ha publicado recientemente una monografía sobre el artista. Llegó a Peñarroya-Pueblonuevo con el bando republicano —«el mismo que había querido liquidarlo», explica Lorite— pero desertó en Espejo y se refugió en la capital.
En 1938 realizó el Cristo del Descendimiento para la cofradía fundada unos meses antes en la iglesia del Campo de la Verdad. También por esos días labró la Virgen de los Caminantes, que se colocó en una hornacina de la Catedral, frente al Triunfo, y que hoy se custodia en el interior. Y aunque aquí era totalmente desconocido, ya había empezado en tierras levantinas su carrera de escultor.
En el año final de la contienda esculpe el Cristo de la Clemencia para la hermandad de los Dolores, pero éste, a diferencia del anterior, hubo de esperar aún diez años para salir en procesión, pues la cofradía retrasó hasta 1949 la incorporación de su segundo titular.
Obra abundante
Al acabar la guerra, y con el deseo de asentarse en la ciudad, volvió brevemente a Valencia para contraer matrimonio, regresó a Córdoba y compaginó la creación de su obra con su trabajo como profesor en Artes y Oficios. Sin embargo, aunque permaneció en Córdoba hasta su jubilación —tenía el estudio en la plaza del Profesor López Neyra—, no volvería a tallar ninguna imagen titular para cofradías de la capital. Eso sí, hizo en 1957 los ángeles pasionistas que ocupan las esquinas en el paso del Cristo del Remedio de Ánimas y a mediados de los sesenta el grupo escultórico, todo él en talla completa, que acompañó al Cristo del Descendimiento hasta 1992 y que se custodia en la casa de hermandad.
Los años de la República y la guerra habían provocado daños inmensos en el patrimonio artístico y religioso, y en los años de la posguerra hubo mucho trabajo para imagineros y escultores. Así, Ruiz Olmos participó en la creación de imágenes de muchos pueblos que sustituyeron las que habían sido destruidas: a modo de ejemplo están citar la Virgen de la Salud de Castro del Río, la del Campo de Cañete de las Torres o la Esperanza de Puente Genil, que fue su primera Dolorosa.
Su producción tanto civil como religiosa fue amplísima, ya que el catálogo de sus obras incluye más de 800 piezas, y aún quedan algunas sin registrar. Abarcó todas las posibilidades del arte escultórico: imaginería, retablos, retratos, relieves, monumentos funerarios, estatuas en la calle… «Tampoco tenía limitaciones en los materiales —señala Pablo Lorite— y lo mismo hacía obras en madera, piedra artificial, mármol o bronce». Muchas de sus obras se pueden admirar en las calles de Córdoba, (estatuas de Séneca, Averroes, Maimónides, Ibn Hazm, Góngora, Triunfo del Puente de San Rafael, Fray Albino, los cuatro Califas de la Plaza de Toros…), cementerios (mausoleo de «Manolete» o panteón de los López Cubero en la Salud), instituciones (busto de Séneca en la Real Academia) y en la propia Catedral (losas funerarias de los obispos Pérez Muñoz y Fray Albino, además de algunas imágenes).
Además de la imaginería reseñada para cofradías, dejó obras de gran importancia, aunque algunas no están expuestas al público: es el caso de un espléndido misterio del Nacimiento realizado para la parroquia de la Trinidad, que hace años que no se exhibe en las fiestas navideñas. También salieron de su gubia —entre otras muchas— una imagen de Santa Victoria para la parroquia del Barrio del Naranjo y otra de Santa Emilia de Rodat de la capilla del Colegio de la Sagrada Familia (Francesas).
«La mayor parte de su obra se reparte entre las provincias de Córdoba y Jaén, sobre todo en la zona limítrofe, aunque hay obras suyas en La Mancha y hasta en el País Vasco», comenta Lorite, que añade que «hay obras suyas en Baeza, Úbeda, Lopera, Porcuna, Montoro, Villa del Río, Cañete y otros muchos pueblos». Pero no ha tenido suerte Ruiz Olmos con la valoración estética y técnica de su obra, pues se le han reconocido calidades «escultóricas» en detrimento de las puramente imagineras. Pablo Lorite lo niega: «Es un gran imaginero y un gran retratista, muchas de sus figuras estaban basadas en modelos reales, y en sus misterios y grupos escultóricos las distintas efigies “hablan” y se comunican con gran expresividad».
«Restauraciones»
Bastantes de sus imágenes, no obstante, han sido «restauradas» de modo que se han eliminado algunos de los rasgos de su estilo, como el tono claro de la encarnadura, sobre el que se han añadido pátinas oscurecedoras que no responden a los designios del autor; en algún caso, incluso, el rostro ha sido eliminado para ser sustituido por otro tallado por el «restaurador».
Pasó sus últimos años en Madrid. En 1988, cinco años antes de su muerte, entregó a la hermandad del Descendimiento el modelo en escayola de la imagen titular, que durante varias décadas él quiso que presidiera el taller donde iba creando su obra. Murió en la capital de España, y dejó inconclusa su última obra, destinada a ser su propio mausoleo y llena de simbolismo.
Celebrada la última de las conferencias del 75º aniversario
El pasado Viernes 9 de Marzo en la Casa de Hermandad tuvo lugar la tercera y última de las conferencias organizadas con motivo del 75º aniversario fundacional de la Hermandad y que corrió a cargo de Padre Carmelita Fray Juan Dobado y que versará sobre la «Religiosidad Popular en las Cofradías» .
Fray Juan Dobado nos mostró en un ambiente distendido, como un hermano mas, que es la religiosidad popular en las cofradías, así pues hizo una crónica de como surge esta religiosidad del pueblo que conforman nuestras hermandades y cofradías y el papel iniciador y de vital importancia de los frailes en esta expresión del pueblo. Así pues nos expuso una evolución, de manera muy participativa, de la religiosidad popular en Córdoba, en sus orígenes conventuales. Además de las relaciones entre religiosidad popular y la religiosidad clerical, que han tornado de una relación difícil a un entendimiento que hace de nuestras cofradías algo fundamental en el seno de la Iglesia y su obra.
Para finalizar, el Padre Carmelita nos invitó a seguir nuestra labor de cofrades. Por último, la junta de gobierno hizo entrega al conferenciante de un recuerdo en agradecimiento por su participación en los actos conmemorativos.
Francisco Merino Garrido
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Tercera conferencia del 75º aniversario
MAÑANA Viernes 9 de Marzo a las 20.30 horas en la Casa de Hermandad tendrá lugar la tercera y última de las conferencias organizadas con motivo del 75º aniversario fundacional de la Hermandad y que correrá a cargo de Padre Carmelita Fray Juan Dobado y que versará sobre la «Religiosidad Popular en las Cofradías»
CARTEL DIGITAL «VIERNES SANTO 2012»
Como cada año y coincidiendo con el fin de los cultos en honor al Cristo del Descendimiento, Presentamos el cartel digital que editamos desde la web y que anuncia la próxima Estación de Penitencia de la Hermandad el próximo Viernes Santo.
Este año la el cartel lo preside una fotografía de Joaquín Conde del Misterio del Cristo del Descendimiento a su paso por el Puente Romano en el Viernes Santo del 1975.
Esperamos que os guste.
Fotografias del Vía Crucis de las Cofradias 2012
Ya se encuentra disponible en la Galería Fotográfica y en el Dossier del 75º aniversario, una amplia colección de imágenes del Vía Crucis de las Cofradías de este año 2012 presidido por el Santísimo Cristo del Descendimiento con motivo del 75º aniversario fundacional.
Fotografías del Quinario en honor Santísimo Cristo del Descendimiento
Ya están disponibles en la Galería Fotográfica una amplia colección de fotografías del Quinario que se está celebrando estos días en honor al Cristo del Descendimiento y que nos está regalando la estampa de tener en el Altar Mayor al Misterio al completo en una imagen que en pocas ocasiones se podrá contemplar.
QUINARIO EN HONOR AL STMO. CRISTO DEL DESCENDIMIENTO
Solemnes Cultos
que la
Hermandad del Santísimo Cristo del Descendimiento,
Mª Stma. del Refugio, S. Juan Evangelista y
Ntra. Sra. del Buen Fin
Dedica a su Titular el
SANTÍSIMO CRISTO DEL
DESCENDIMIENTO
Del 27 de Febrero al 2 de Marzo en la
Parroquia de San José y Espíritu Santo
Orden de Cultos
Comenzará a las 19.30 horas de la tarde con el rezo del Santo Rosario, a continuación, Santa Misa con Sermón y Exposición del Santísimo.
Ocupará la Sagrada Cátedra:
Dia 27: Fray Ricardo de Córdoba
Día 28: Rvdo. D. Antonio Reyes
Día 29: Rvdo. D. Marcelino Prieto
Día 1: Rvdo. D. Ángel Urbano
Día 2: Rvdo. D. Pedro Soldado
Sábado 3 de Marzo a las 19.30 horas
FIESTA DE REGLA
Oficiada por
M. Il. Extmo. Sr. D. Demetrio Fernández
Obispo de Córdoba
Camino y Cruz de Enseuño
Camino de cruz y ensueño
Las cofradías arropan al Cristo del Descendimiento en el rezo de las estaciones por un recorrido de gran belleza que tuvo en el Puente Romano uno de sus mejores momentos.
Luis Miranda – ABC Córdoba
¿Mirar al interior? No es que no haga falta, y muchos de los que estaban en las aceras lo harían y lo harán, pero la tarde de ayer era para beberse las calles, para empaparse de una ciudad que respiraba espiritualidad precisamente por su parte más hermosa y a la mejor hora del año y del mundo. Descendía primavera, que diría el poeta, aunque el almanaque diga que todavía habrá que esperar casi un mes. Pero el presentimiento es muy fuerte, y no había más que salir a la calle para darle pellizcos al aire y comprender que ya estaba a la vuelta de la esquina.
Por el Puente Romano, dorado en su cara occidental por un sol declinante que cada día quiere estar en Córdoba unos cuantos minutos más, llegaba el cortejo de estandartes y varas, guiados por una cruz que se sabe el camino del río de memoria. Por allí, arropada por varias decenas de hermandades de gloria y penitencia, venía el Cristo del Descendimiento, el titular de la más antigua de las cofradías que cruzan el Guadalquivir y en torno al cual las cofradías rezaban el Via Crucis.
Era una tarde como de deshielo, como si no hubiera derecho a templar el ambiente después de que los huesos todavía recuerden la severidad polar de las semanas anteriores. Por eso en la Puerta del Puente sorprendía una temperatura que contaba, sin que todavía se hubieran visto las primeras cruces, que algo grande esperaba a la vuelta de cualquier lugar hermoso.
Así sería. Tras del cortejo de hermandades, y precedido por su cuerpo de acólitos, llegaba el Cristo del Descendimiento. Le rodeaba un aire de novedad y otro de Viernes Santo de toda la vida. No había esta vez el brillo del oro de su paso y de los claveles rojos y los capirotes que le dan cortejo en la foto de la memoria. Ahora todo venía resuelto en la oscuridad y la penitencia de la Cuaresma. No iba el Señor bajando de la cruz, o al menos no de la arbórea de la que pende en su capilla y en su paso.




