BENDECIDO EL TECHO DE PALIO DE NTRA. SRA. DEL BUEN FIN

abc_techopalioLa hermandad del Santísimo Cristo del Descendimiento bendijo el sábado el nuevo techo del palio de la Virgen del Buen Fin. La pieza ha sido bordada en aplicación y oro fino por las camareras de la Virgen y otras mujeres de la cofradía (en la imagen), que bajo la dirección de Eduardo Fragero han interpretado el dibujo de fray Ricardo de Córdoba, que fue el encargado de bendecirlo junto al consiliario de la hermandad, Pedro Soldado. El techo cuenta con ocho cartelas con símbolos pasionistas. La gloria ha sido tallada por Manuel Luque.

LLORAN LOS COFRADES DEL CAMPO DE LA VERDAD

Antonio Varo. Redacción

vs07_1El dilema no es que haga sol ahora o a la hora de salir, sino que vamos a estar en la calle más de ocho horas”. Con esa rotundidad hablaba Manuel Aguilera, hermano mayor del Descendimiento, cuando el sol se dejó ver a mediodía por la plaza de Santa Teresa.

En la nave aneja a la parroquia todo estaba preparado. Vecinos del barrio venían a hacer fotos con sus móviles o a dejar un ramo de flores; hasta campistas de la concentración de El Arenal, con acento evidentemente gallego, se interesaban por la hora de la salida: “A las cinco y media”, repetía Manuel Aguilera, sin manifestar abiertamente que no las tenía todas consigo.

La hermandad del Descendimiento es la única que pone en el Viernes Santo cordobés color y calor de barrio popular. Sus cofrades lo saben y lo cuidan. Y la estampa del paso de misterio recortándose en los espacios abiertos sobre el Guadalquivir es uno de los iconos de la Semana Santa cordobesa.

Pero la cabeza manda sobre el corazón en caso de conflicto. A Pablo Estévez le duele como si fuera un arañazo sobre su piel cada vez que alguien roza con los dedos el nuevo dorado del frontal, y le duele porque sabe lo que cuesta, que es algo más importante que el dinero. Por eso la hermandad decidió quedarse en casa y no correr aventuras de las que pudiera arrepentirse.

EL VIERNES SANTO POR LUIS MIRANDA

Despedida de lo que casi no ha empezado.

Había mucha sed y se ha saciado muy poco. Han sido muchos días esperando la Semana Santa, soñando con las imágenes en la calle, con el rezo espontáneo, con la ofrenda del incienso y la música. Y entre suspensiones, aguaceros, salidas fallidas y llantos, acababa por ser Viernes Santo. La Virgen del Rosario se marchaba, melancólica y elegante buscando su auténtica carrera oficial: la Catedral cordobesa. «Mater Mea», «Sagrada Lanzada» se elevaban en el aire de Córdoba. Otro año habrían sido la culminación de una semana de emociones, de muchos momentos para recordar. Ayer este momento hería el corazón de los cofrades, que veían escaparse la Semana Santa después de haber disfrutado, pero no tanto como querían. Era un Viernes Santo que se quedó a medias y que pudo haberse hundido del todo. La mañana de este día, grande en todos los pueblos y ciudades y tristísima e insulsa en Córdoba, había amanecido soleada. Había algunas nubes, pero no asustaban. Y sin embargo, al filo de las cinco y media, llovía en Córdoba. Parecía una broma de mal gusto. Una nube negra tomaba el cielo de la ciudad y volvía a amanezar a su Semana Santa. Fue breve, pero bastó para descomponerlo todo. El Descendimiento tenía que salir a las 17.30 y pidió tiempo para pensar. Lo mismo hicieron a las 18.15 la Soledad y los Dolores.

El Viernes Santo estaba en suspenso, los cordobeses iban pendientes de la radio y preguntado qué pasaba con cada una. A las seis y media el Descendimiento suspendió su estación de penitencia. El año pasado llegó a procesionar por su barrio, aunque no pisó el Puente de Miraflores. Ayer el misterio y el paso de palio de la Virgen del Buen Fin ni siquiera llegaron a atravesar la puerta del local en que recibían a sus devotos. El paso del Cristo del Descendimiento tenía ya dorado el frontal del respiradero, con lo que su terminación tras la reforma está cada día más cercana. No se pudo ver el dramatismo del momento en que esta imagen tan querida en el Campo de la Verdad tiende la mano hacia los suyos. La cofradía prefería no arriesgar en un recorrido en que tiene que procesionar por espacios abiertos durante mucho tiempo.

La tarde ofrecía sensaciones contrapuestas. En la calle Agustín Moreno corrió pronto la buena noticia que comunicó un costalero a otro «Nos vamos». La Soledad salió con media hora de retraso, a las siete menos cuarto. Hubo un repetuoso entusiasmo al recibir a los nazarenos de impronta franciscana. La Virgen de la Soledad apareció al poco en el cancel para después elevarse con sencillez. Era el blanco de todas las miradas, que le acariciaban y rezaban en silencio mientras estaba detenida junto a su parroquia. Casi se podía escuchar el llanto adulto de la hermosa imagen, con la corona de espinas en las manos. Realmente parecía que todo se había consumado y la Madre había quedado sola al pie de una cruz melancólica. Los nuevos candelabros arbóreos en caoba y bronce han contribuido a realzar la belleza de un entorno que es casi de Virgen de gloria. Pasó con humildad franciscana por la calle Agustín Moreno, dejando en el aire la melancolía de la sábana y de los iris morados.

Muy poco tiempo después todos los ojos estarían pendientes de la plaza de la Compañía. En un día de peticiones de tiempo para pensar, el Santo Sepulcro volvió a tenerlo claro desde el primer momento. No era un Viernes Santo cualquiera para la hermandad. La admiración se adueñó de todas las miradas cuando en la portada jesuítica apareció el grandioso paso dorado que han concebido sus hermanos y tiene talla de Juan Pérez Sánchez, orfebrería en plata de Manuel Valera, dorado de Ángel Varo y faldones bordados por Jesús Rosado. Lo primero que de él llamo la atención fue el tamaño, ya que en la parte superior casi llegaba a la alta puerta. Su impresión en la calle fue tan sobrecogedora como en el templo y despertó no poca sorpresa entre quienes lo miraban. Entre la monumental arquitectura, la belleza de la urna, las prefiguraciones y la suntuosidad de los faroles y puntos de luz, había un detalle que casi pasaba desapercibido. El paso no llevaba flores. Ni una sola. La hermandad tenía previsto colocar las cuatro jarras de plata estrenadas en 2001 y que habían salido en el paso antiguo. Sin embargo, a última hora se comprobó que los iris morados que llevaba en los últimos años no conjugaban con la estética del nuevo trono y se decidió prescindir del exorno floral hasta encontrar la variedad apropiada. No oscureció el brillo del nuevo paso al paso de palio donde la Virgen del Desconsuelo recibía el calor de los amigos. La candelería encendida, la belleza del techo de palio y de los faldones y los motetes de la coral Cantabile contribuían a crear una atmósfera única, con puro sabor a Viernes Santo. La cofradía adornó el paso con piñas cónicas de azahar cerrado.

Tarde de contrastes.

Al mismo tiempo que la Virgen del Desconsuelo se marchaba camino de la Catedral se conocía la noticia más triste del día. La Virgen de los Dolores no saldría a la calle. Su cofradía había decidido suspender su estación de penitencia habida cuenta de que no tenía garantías de que la lluvia no le sorprendería a mitad de su camino. Era el segundo año consecutivo que la Señora de Córdoba faltaba a la cita con el pueblo que tanto la ama. Por el local de la plaza de Capuchinos fueron pasando hermanos y devotos. La Virgen llevaba rosas blancas en el frontal y en las demás jarras una combinación de alhelíes y lilium blancos. Su estampa única presentaba una novedad: en la mano derecha llevaba el escapulario servita, la orden impulsora de su devoción. El Cristo de la Clemencia llevaba rosas rojas. No era un Viernes Santo completo, pero seguía vivo. Lo corrobaraba la Expiración, que también salió con cierto retraso. La estampa del primer paso evoca ya a la última tarde Entre su friso de iris había algunos cardos que le añadían severidad cuando buscaba la Catedral que ayer fue el centro natural. Hacía allí llegaba el hermoso palio de cajón de la Virgen del Rosario, hermosísima entre un respetuoso silencio y sus marchas fúnebres. Las tres cofradías que salieron fueron el ancla a la que se agarraron quienes esta semana han recibido demasiados sinsabores.

ACTUACIONES EN EL HISTORICO TEMPLO

La parroquia del Campo de la Verdad reabre tras las obras
La solería y la instalación eléctrica del templo han sido totalmente renovadas. El recinto cuenta desde ahora con aire acondicionado y otras reformas.
Antonio Varo. Redacción

Con una misa oficiada por el obispo, la parroquia de San José y Espíritu Santo fue reabierta al culto tras las obras de que ha sido objeto en los últimos meses, y que han remozado de forma significativa este histórico templo cordobés.

Con un presupuesto cercano a los 100.000 euros, los trabajos han afectado tanto a la decoración como a los equipamientos de la iglesia: concretamente se han renovado la solería, las puertas, la instalación eléctrica, la iluminación y la megafonía, así como el arreglo de distintos altares y capillas. Igualmente, se le ha instalado aire acondicionado con frío y calor, y se han restaurado se han adquirido tres peanas de pared y se han colocado nuevos bancos de madera. El taller de restauración Miguel Castillejo, por su parte –perteneciente a la Fundación Cajasur– ha restaurado tanto la pieza más emblemática del patrimonio litúrgico de este templo –la Cruz Guiona– como todos los cuadros con motivos religiosos que decoran la iglesia.

En la misa en la que se procedió a la reapertura de la parroquia, el obispo de la diócesis, Juan José Asenjo, dio gracias a Dios por la recuperación de este lugar sagrado, y agradeció también al párroco, Pedro Soldado, el esfuerzo realizado en el templo y en el resto de las dependencias parroquiales, ya que también se han reformado los despachos y archivos de la feligresía. Del mismo modo, tuvo un cariñoso recuerdo para el sacerdote Pedro Zurita, coadjutor enfermo desde hace unos meses.

El Orfeón Cajasur, bajo la dirección de Clemente Mata, puso las notas musicales y solemnes en el acto de recuperación de la parroquia del Campo de la Verdad. Las imágenes de las cofradías que tienen su sede en este templo han regresaso ya a su lugar habitual de culto.

“Córdoba Cofrade” aborda las artesanías sacras

El Descendimiento acoge la presentación del número de la revista.
Antonio Varo. Redación

La revista Córdoba cofrade , órgano oficial de la Agrupación de Cofradías, presentó ayer en la sede de la hermandad del Descendimiento su último número, que contiene unas páginas especiales dedicadas a los oficios artesanos relacionados con la actividad de las hermandades.

El director de la revista, José Luis Romero, detalló las colaboraciones en las que se abordan los trabajos de los oficios sacros –floristas, orfebres, doradores, tallistas, imagineros…– que ponen su arte al servicio de las cofradías. El presidente de la Agrupación, Francisco Alcalde, mostró su satisfacción por la altura de los artistas cofrades de Córdoba. El consiliario, Pedro Soldado, pidió que nunca se pierda de vista el referente principal de las hermandades, es decir, su sentido religioso y evangelizador.

Nuevo número de «Córdoba cofrade»

abc_cc«Oficios sacros» es el tema que se ha dado al número 116 de la revista «Córdoba cofrade», que edita la Agrupación de Cofradías y que se presentó ayer en la casa de hermandad del Descendimiento. En la imagen, el director de la revista, José Luis Romero; el presidente del organismo, Francisco Alcalde, y el consiliario de la Agrupación, Pedro Soldado, durante la presentación.

Foto: Valerio Merino.

EN EL CAMPO DE LA VERDAD DESCENDIO DE LA CRUZ

Francisco Gomez Sanmiguel. Redacción

Las nubes que cubrían el cielo en la tarde del Viernes Santo formando un toldo natural sobre la ciudad provocaron que la junta de gobierno de la hermandad del Descendimiento retrasase la salida de la cofradía, durante casi media hora, para deliberar sobre la conveniencia de realizarla.

La decisión de salir fue acogida con aplausos por los vecinos del Campo de la Verdad que se habían congregado para contemplar a los titulares de esta popular cofradía. Así, poco después de las seis de la tarde, el imponente misterio que gira en torno a la figura del Santísimo Cristo del Descendimien- to tallada por Amadeo Ruiz Olmos, se presentaba ante su barrio. El paso estrenaba el dorado de dos candelabros arbóreos con los que termina toda la fase de dorado del canasto.

Entre claveles y rosas blancas aparecía Nuestra Señora del Buen Fin. La bella dolorosa bendecida en el año 1985 hacía su salida cuando el cielo tomaba un color gris más que amenazante.

Con la alegría propia de las cofradías de barrio , la hermandad se encaminaba hacia el puente de Miraflores cuando las predicciones que anunciaban un elevado porcentaje de lluvia en la capital cordobesa llevaron a la junta de gobierno a tomar la difícil decisión de suspender la estación de penitencia e iniciar el camino de regreso a su templo.

Viernes Santo. Stabat Mater del llanto

COMO en un templo se vivió y se marchó el Viernes Santo. Más que nunca triste, más que nunca apagado, con la ciudad transida por la pena. Un día de reflexión interior, de pena íntima, marcado sólo por los cantos solemnes y la música de capilla. Aquel manto gris plomizo que cubría la ciudad desde la primera hora de la tarde no debía de ser muy distinto al de la hora tremenda de la muerte de Dios. Iban los cordobeses de iglesia en iglesia, miraban al cielo buscando respuestas.

Las cofradías estaban avisadas. Se presagiaba agua. Una bruma envolvía la ciudad cuando se puso en la calle el Descendimiento, con media hora de retraso. No suele faltar la cofradía del Campo de la Verdad a la cita con los suyos. Volvía a impresionar el grave misterio en que bajan al Señor de la cruz. Lo llenaba todo el viejo titular, tan querido por un barrio que seguía sus pasos.

Oro y rojo en el paso mientras la Magdalena se abrazaba con ternura a la cruz, los Santos Varones se afanaban en descolgar a Jesús y la Virgen del Refugio miraba casi desfallecida.

Con la alegría que siempre da un palio de barrio como es el de la Virgen del Buen Fin, la cofradía caminaba con tranquilidad por su barrio en el nuevo itinerario hacia el Puente de Miraflores. Pero crecían las nubes y la inquietud.

A las 18.15 tenía que salir la hermandad de la Soledad. Rebosaba la calle Agustín Moreno de cordobeses esperando para recibirla, pero en el interior de Santiago la hermandad se temía lo peor. A la hora en que debía salir, la cofradía hizo correr la noticia de que había suspendido su estación de penitencia. Pronto se extendió por todos los alrededores. Media hora más tarde se abrían las puertas de Santiago. Ante el presbiterio estaba detenido el paso de María Santísima en su Soledad, bellísima, como siempre, en su sencillez, al pie de la cruz.

La iluminaban sus personales candelabros, este año con doce nuevos faroles situados en la base de la canastilla y al pie de la imagen. Nazarenos, costaleros y acólitos cerifarios hacían guardia ante el paso de la Virgen mientras los hermanos rumiaban su pena con sobriedad y entre abrazos de mutuo apoyo.

El regreso

Poco a poco las nubes le habían ganado el terreno al azul del cielo. El gris amenazaba con agua. El Descendimiento, que andaba por la avenida de la Calahorra, decidía entonces regresar a casa. No cruzó el Puente de Miraflores, sino que tomó el camino de su templo sin prisas, disfrutando de la presencia de su barrio.

La Expiración y los Dolores pedían tiempo. El Santo Sepulcro no esperó y para sorpresa de todos se puso en la calle a su hora. No decepcionó a nadie. Sin hacer caso de las amenazas desplegó su fascinante puesta en escena: cruz de guía con manguilla, matraca, nazarenos altísimos.

Había que despedirse del viejo paso del Señor, que el año que viene no estará. La música de capilla acunaba con exquisitez la urna decimonónica mientras el paso se movía con su característico andar. Crujía la madera mientras bajaba con lentitud por Blanco Belmonte, entre un silencio respetuoso.

El de la Virgen del Desconsuelo era el retablo de la solemnidad. Sorprendió otra vez con un exorno a base de ramos cónicos de azahares cerrados, como hace dos años. Los motetes del coro Cantabile disponían el ánimo para el encuentro con Dios, sobre todo el «Stabat Mater». Entre incienso y la deslumbrante belleza del conjunto llegaban la Virgen, San Juan y Santa María Magdalena, abatida la titular y presas de la tristeza los amigos.

Luis Miranda. Redacción

Disfrutaban los cordobeses en silencio de la fascinante presencia de los pasos mientras el cielo seguía gris. A esas horas se iban desgranando noticias por la radio. La Expiración y los Dolores habían decidido suspender sus procesiones. San Pablo ni siquiera se abrió a las visitas de los fieles. Poco antes de las ocho de la tarde los nazarenos abandonaban la iglesia mientras la cofradía desmontaba sus pasos.

No pudo pisar la calle el áspero, esencial Calvario del Cristo de la Expiración. Miraba al cielo de San Pablo el titular, tocado con sus potencias de oro, elevado sobre las piedras, las pitas y los iris como contrapunto a la madera de caoba. Entre jarras de clavel blanco, tocada como Reina, la Virgen del Rosario lloraba la pena de no poder mostrar su belleza ante los cordobeses. La ciudad se desangraba.

En Capuchinos, los nazarenos de los Dolores no podían contener la frustración. Lloraban muchos de ellos en el interior de San Jacinto, bullía la plaza del Cristo de los Faroles de gente deseando ver a la Señora. En el interior del local estaban los dos pasos. El Cristo de la Clemencia tenía a sus pies claveles rojo sangre y rosas del mismo color. La Virgen de los Dolores llegaba rodeada por originales flores blancas, entre ellas alhelíes. Daba pena ver su rostro tan venerado. Lucía la saya del Espíritu Santo y su tradicional manto de los dragones.

A esas horas, las ocho de la tarde, todo se esfumaba. El Descendimiento refugiaba sus pasos en su casa de hermandad, entre las vivas y el cariño de su barrio. Caían gotas en el centro de Córdoba. El Santo Sepulcro entraba en la Catedral y era un Viernes Santo como los que planeó el obispo Trevilla. Al poco se supo que no haría la carrera oficial. Había cumplido llegando al primer templo y regresaba a la Compañía.

Por el camino de ida subía por la Judería. Poco después de las diez de la noche el templo acogía a oscuras la llegada de los dos pasos de la cofradía. Chispeó otro poco, pero apenas de forma testimonial. Tras cerrarse las puertas, sólo quedó en los oídos el eco majestuoso del «Stabat Mater».

EL CIERRE DEL PUENTE ROMANO AFECTA A LAS TRES HERMANDADES DEL LADO SUR DEL RIO

Los nazarenos estrenan el paso por el Puente de Miraflores
Amor, Vera Cruz y Descendimiento, obligadas a cambiar sus itinerarios.
Antonio Varo. Redacción

No por esperado y conocido desde hace varios meses, el paso por el puente de Miraflores de tres cofradías dejará de ser la principal novedad de los itinerarios procesionales de la Semana Santa de este año. En efecto, el cierre del Puente Romano por obras de restauración se produjo a principios del otoño de 2005 y ya entonces se anunció que duraría dos años; ello suponía que las hermandades del Amor, la Vera Cruz y el Descendimiento tendrían que modificar sus itinerarios parciales alargando su presencia en la zona sur de la ciudad antes de cruzar el puente inaugurado en la primavera del año 2003.

Y aunque, en la salida extraordinaria de la hermandad del Amor, llevada a cabo el pasado mes de octubre con motivo del cincuentenario fundacional de la hermandad, ya se pudo ver un paso sobre el citado puente, sólo ahora será posible captar imágenes de nazarenos en esta nueva vía de la ciudad. De este modo, el tránsito de las mencionadas cofradías por este enclave aportará perspectivas inéditas de la Semana Santa cordobesa, que en principio sólo se podrán repetir el año próximo si las obras del Puente Romano cubren el plazo de ejecución previsto.

Pero no son sólo estéticas o fotográficas las consecuencias de esta modificación: de hecho, ninguna de las tres hermandades mencionadas hará estación en la Catedral, con el fin de no prolongar su duración más tiempo del estrictamente necesario; eso sí, las tres rodearán el histórico recinto antes de dirigirse, de regreso, al Puente de Miraflores.

OTROS CAMBIOS La publicación de los horarios e itinerarios de las cofradías ha confirmado otros cambios de variable calado: por ejemplo, la hermandad del Señor de la Caridad tendrá que romper su peculiar tradición de pasar por la Plaza del Potro antes de subir a carrera oficial y, al salir del compás de San Francisco, girará directamente a la derecha para encaminarse al palquillo de entrada. La Corredera, que ya el año pasado vio por primera vez el tránsito de la cofradía del Rescatado el Domingo de Ramos, verá este año también –el Martes Santo– a la del Buen Suceso. La Santa Faz, en el mismo día, tendrá un recorrido muy breve y en esta ocasión no rodeará la Mezquita–Catedral como parte de su itinerario de ida.

PUNTO FINAL AL MISTERIO DEL CAMPO DE LA VERDAD

José Carlos Rubio termina la reforma del Descendimiento
El artista ultima el dorado de los candelabros arbóreos del paso.
Antonio Varo. Redacción

Con el estreno del dorado de los candelabros arbóreos traseros, que tendrá lugar el próximo Viernes Santo, el artista cordobés José Carlos Rubio dará por terminado su trabajo en la reforma y remodelación del paso del Santísimo Cristo del Descendimiento.

Con ello se pone punto final a una labor que tiene sus antecedentes remotos en 1992, cuando un percance en la cruz del titular llevó a la cofradía del Campo de la Verdad a reemplazar la totalidad de las figuras del antiguo misterio –obras de talla en madera de Amadeo Ruiz Olmos– por otras nuevas de Miguel Angel González Jurado, excepto el titular, que también fue restaurado por el mismo imaginero.

Este cambio del grupo escultórico motivó asimismo la recuperación de los costaleros como forma de llevar el paso, que desde hacía décadas llevaba ruedas. Posteriormente, la hermandad encomendó a José Carlos Rubio una reforma de paso que, manteniendo sus líneas estéticas previas, lo adaptara a la nueva situación creada por las figuras de González Jurado. La reforma se ha realizado en distintas fases que han supuesto restauración de unas partes, sustitución de otras por piezas nuevas idénticas o a escala y, en algunos casos, creación de nuevos elementos, pero siempre manteniendo las líneas generales preexistentes.

El trabajo del taller de José Carlos Rubio Valverde ha cubierto todas las facetas de la labor sobre la madera, desde el tallado y modelado hasta la aplicación del pan de oro, que ahora concluye el proyecto.

NUEVO SUDARIO La imagen del Cristo del Descendimiento estrenará, asimismo, un nuevo sudario en tela de hilo y encajes, que está siento confeccionado en el taller de costura de la propia cofradía.

La hermandad del Descendimiento está celebrando esta semana los cultos cuaresmales en honor de su titular, con misa oficiada por Pedro Soldado Barrios, párroco de San José y Espíritu Santo y delegado diocesano de hermandades y cofradías. La fiesta de regla tendrá lugar el próximo domingo a las doce del mediodía, y contará con la actuación de la coral polifónica Virgen del Camino.

ENCUENTRO NACIONAL DE COFRADES EN CORDOBA

img_2005_2Congreso del Descendimiento
Participan veinte hermandades procedentes de casi todas las regiones
Redacción

Con la asistencia de 120 cofrades pertenecientes a veinte hermandades del Descendimiento procedentes de casi todas las regiones españolas, se está celebrando en Córdoba este fin de semana el IV Encuentro Nacional de Hermandades de esta advocación. Ayer tuvo lugar el acto inaugural y la presentación de las cuatro ponencias, además de otros actos culturales y de convivencia para congresistas y acompañantes.

En la primera ponencia, el historiador y cofrade Pedro Pablo Herrera sintetizó la historia de la hermandad cordobesa de este título; en la segunda Antonio Varo, colaborador de Diario CORDOBA, analizó la situación presente de la Semana Santa de nuestra capital. En la tercera, Pedro Soldado, delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, expuso las líneas que deben regir la integración de las cofradías en la pastoral de sus parroquias y diócesis, y finalmente el tallista José Carlos Rubio explicó el proceso de restauración a que él mismo ha sometido en los últimos años al paso de misterio de la hermandad del Descendimiento.

La jornada se completó con un concierto de la banda de cornetas y tambores de Jesús Caído y la visita a la Mezquita–Catedral.

Están representadas en este encuentro regiones como Galicia, Cataluña, Castilla–La Mancha, Castilla–León, Comunidad Valenciana, La Rioja, Andalucía y Murcia; en la sesión de ayer se acordó que el encuentro del próximo año se celebre en Almuñécar. La clausura tendrá lugar hoy tras una misa que presidirá el obispo en la parroquia de San José y Espíritu Santo ante las imágenes titulares.

EL ENCUENTRO EN LA PRENSA

Noticia del Diario Córdoba el pasado lunes día 26 referente al desarrollo del Encuentro.

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