Un cuarto de siglo de la retirada de las figuras de Ruiz Olmos en el Descendimiento de Córdoba

Antiguo Misterio del Descendimiento - M. ÁNGEL

Antiguo Misterio del Descendimiento – M. ÁNGEL

La cofradía del Viernes Santo tuvo que sustituirlas por el elevado peso

En el año 1994, Miguel Ángel González Jurado talló las primeras imágenes secundarias del misterio del Descendimiento, que venían a sustituir al que diseñara Amadeo Ruiz Olmos, autor también de la imagen titular. Las razones de este cambio radicaban en el excesivo peso de las figuras, que superaban los 2.000 kilogramos. Una renovación de la que se cumplen ahora 25 años.

Amadeo Ruiz Olmos fue un joven escultor valenciano que llegó a Córdoba fruto de la guerra. Rápidamente aceptó la propuesta de la cofradía y realizó la maqueta de todo el misterio formado por el Cristo, la Virgen, San Juan, los dos Santos Varones y las tres Marías, todos ellos para ser tallados en madera totalmente y después ser dorada, estofada y policromada.

La del Cristo –que se mantiene- y la de María Magdalena fueron las dos primeras figuras encargadas. Asimismo, debido a que los vestidos de José de Arimatea y Nicodemo eran bastante pobres, Ruiz Olmos los revistió con escayola y cartón. De esta forma, en 1939 el paso desfilaría con estas cuatro imágenes, más la antigua Virgen del Rayo y San Juan Evangelista. El peso y las dimensiones de éstas, obligaron a la corporación a encargar un nuevo paso de salida, que sería realizado por Antonio Corrales.

Los años 50 fueron difíciles para la cofradía. No obstante, en 1960 fueron bendecidas dos nuevas imágenes del misterio que concibió Ruiz Olmos, la Virgen y el San Juan. Casi dos décadas después,  serían las figuras de José de Arimatea y Nicodemo las que se sumarían al misterio bajo el pago de 100.000 pesetas. La distribución que ideó Amadeo Ruiz, fiel a su proyecto original, consistía en que un Varón subido en lo alto de la escalera se dispone a desclavar el brazo izquierdo de Cristo, aún unido a la cruz.

A pesar de que la cofradía había logrado completar el paso de misterio, ahora se enfrentaban a un nuevo problema, el peso del mismo, que superaba los 2.000 kg. Por este motivo, la hermandad se ve obligada a renovar las imágenes –excepto la del Cristo- ya que la moda del costal se iba imponiendo y resultaba imposible portar a hombros tanto peso.