El Descendimiento sustituirá los Santos Varones por otros más ligeros.

Rafael Carlos Mendoza. Redacción

El joven cordobés Alfonso Castellano ha sido el elegido por la hermandad del Campo de la Verdad para cambiar las esculturas de Miguel Ángel González Jurado

El paso de misterio del Descendimiento contará en la estación de penitencia del próximo Viernes Santo con dos nuevas tallas de los santos varones, más ligeras y menos voluminosas que las anteriores. Las imágenes que estrenará la cofradía, encargadas al joven artista Alfonso Castellano, sustituirán a las que realizó Miguel Ángel González Jurado y luce la corporación desde 1994. Según la información facilitada por el hermano mayor, Manuel Aguilera, la cofradía se ha visto “obligada” a optar por el cambio de las figuras como consecuencia de los daños que éstas estaban causando en la cruz sobre la que está clavado el titular. Aparte de las dimensiones de las efigies, otro de los detalles que se podrán apreciar es que los santos varones, José de Arimatea y Nicodemo, se encuentran desatando igualmente al crucificado pero se miran el uno al otro.

La diferencia de peso entre las tallas de González Jurado y las de Castellano son más que notables. Así, las primeras rondan los dos metros de altura, casi 40 centímetros más que el Cristo, y pesan alrededor de 85 kilos cada una de ellas. Las que se encuentra esculpiendo el joven imaginero miden 1,67 metros, en el caso de José de Arimatea, y 1,62, en el de Nicodemo, y su peso en ningún caso es superior a los 30 kilos, casi tres veces menos que los que ha llevado la hermandad en estos últimos 16 años. En lo que respecta al material, Castellano se ha valido de la madera de cedro para la talla de las cabezas y las manos, mientras que el resto del cuerpo es de fibra de carbono.

Castellano, que destacó la “importancia” que supone para él el encargo de los santos varones del Descendimiento, se detuvo en algunos detalles alusivos a la iconografía de ambas figuras. En lo que respecta a Nicodemo, el artista recalcó que se “ha acentuado el aspecto de anciano”, mientras que José de Arimatea “se muestra como con un semblante de dulzura triste”. El trabajo en la talla del pelo y la barba de ambas imágenes es otro de los elementos en los que se detiene el autor local al referirse a los detalles más relevantes de las imágenes.

Aguilera, por su parte, subrayó la “mayor proporción” que tendrán a partir de ahora las efigies que componen el misterio y recordó asimismo el “cimbreo” al que se ha visto sometido el paso como consecuencia del “peso excesivo” de las tallas de González Jurado. En lo referente al futuro de estas dos obras, el hermano mayor del Descendimiento precisó que “primero se le ofrecerán al autor que las hizo y, si no las quiere, se venderán a otra cofradía”.

La talla de José de Arimatea y Nicodemo se convertirá así en la carta de presentación de Castellano en la capital, ya que son las primeras que le encarga una cofradía de la ciudad. El joven artista cordobés se considera “de la escuela de Francisco Romero Zafra, con influencias recogidas tanto de Antonio Bernal como de José Carlos Rubio”.