30 años de la incorporación de la Virgen del Buen Fin a la Semana Santa de Córdoba

Ntra. Sra. del Buen Fin Cordoba

Ntra. Sra. del Buen Fin. Foto: Roldán Serrano

La Dolorosa llegó a la hermandad del Descendimiento en 1985

El Viernes Santo de 1987 se incorporó a la Semana Santa de Córdoba la imagen de Nuestra Señora del Buen Fin. Una Dolorosa que llegó a la cofradía el Viernes Santo en 1985, proveniente de un anticuario de Sevilla, gracias a la intercesión de Fray Ricardo de Córdoba. De hecho, la imagen recibió esta advocación siguiendo las sugerencias de Fray Ricardo en su pregón de Semana Santa de 1983. Así las cosas, en 2017 la imagen cumplió 30 años de su incorporación a la Semana Mayor de la ciudad.

La imagen de la Virgen, realizada en 1979 por el imaginero sevillano Hernández de León, fue adquirida por el anticuario sevillano de los hermanos Morillo, que sólo disponían del busto y las manos. La Dolorosa, en un principio, tenía como destino la hermandad de los Dolores de Salteras, pero fue desechada. Con posterioridad a este hecho, serían los mismos dueños del anticuario los encargados de realizarle a la imagen unas manos de escayola policromada y un candelero de madera de pino.

Bendecida en 1985

De esta forma, una vez en Córdoba, la Virgen del Buen Fin fue bendecida el 12 de octubre de 1985 en una misa concelebrada por el entonces párroco de San José y Espíritu Santo, José Luque Requerey, el consiliario de la corporación Antonio Carreras y el propio Fray Ricardo de Córdoba. Dos años más tarde, en 1987, la imagen realizaría su primera salida procesional junto al Santísimo Cristo del Descendimiento. Para la ocasión, la Dolorosa estrenaría un paso de palio que se ha venido ejecutando poco a poco desde entonces.

Asimismo, la Virgen del Buen Fin ha contado con varias intervenciones a lo largo de su historia, pero sin duda la más importante fue la que le realizó en 2009 el imaginero cordobés Francisco Romero Zafra. En esta restauración se le aplicó una nueva policromía de mayor calidad, además de sustituir la manos de la Dolorosa por otras a imagen y semejanza de las primeras, pero realizadas ya en madera de cedro. Por último, se le cambió el candelero por uno realizado en madera de cedro, además de nuevas articulaciones.