La antesla de la Semana Santa

El Cristo del Descendimiento, titular de la hermandad del mismo nombre, preside el Vía Crucis de la Agrupación de Cofradías, al cumplirse los 75 años de su fundación
L. Chaparro – El Día de Córdoba

Ese olor a incienso que una vez al año inunda las calles de los barrios cofrades y de la zona Centro de la capita. Ese rastro de cera que dejan las velas sobre la acera y que sólo elimina el sol. Ese ambiente a Semana Santa se vivió ayer durante unas horas con la celebración del tradicional Vía Crucis que cada año organiza la Agrupación de Hermandades y Cofradías. En esta ocasión, el gran preludio de la Semana de Pasión se vivió en el entorno del Campo de la Verdad, el Puente Romano y, de manera evidente, en la Mezquita-Catedral.

Este año, la encargada de abrir el cortejo fue la hermandad del Descendimiento, ya que cumple los 75 años de su fundación. De manera puntual, el vía crucis salió a las 17:00 de la parroquia de San José y Espíritu Santo, donde aguardaba un elevado número de fieles que querían ver al Señor del Campo de la Verdad salir en procesión en parihuela, cedida por la cofradía de la Virgen de Los Dolores para la ocasión. En este preludio de la Semana Santa, la cruz de guía del Descendimiento fue abriéndose paso entre los fieles hasta llegar a la Torre de la Calahorra y atravesó el Puente Romano, donde deslumbró a los turistas que a esa misma hora de la tarde paseaban por él.

Aunque cada hermandad organiza un vía crucis durante la Cuaresma, el de ayer representa el punto de inicio de la cuenta atarás hacia la Semana Santa. En él, participaron las 14 hermandades de penitencia, además de las de gloria, que fueron las encargadas de abrir el cortejo tras la cruz de guía. El presidente de la Gerencia de Urbanismo, Luis Martín, y el edil de Fiestas y Medio Ambiente, Rafael Jaén, participaron en el vía crucis, al que tampoco faltó el presidente de la Agrupación de Cofradías, Juan Villalba.

El desfile procesional llegó a la Mezquita-Catedral apenas pasadas las 18:00. En el interior del templo más importante de la Diócesis se dio lectura a tres estaciones del Vía Crucis. Tras ellas, el vía crucis deshizo el camino andado y regresó hasta la parroquia de San José y Espíritu Santo, donde se celebró una misa, que presidió el consiliario de la hermandad, Pedro Soldado.