Un barrio tras su Cristo

ABC Córdoba

El Viernes Santo es una jornada de luto, que de alguna forma se rompe cada año desde la otra orilla del río. Desde allí, en el Campo de la Verdad, la hermandad del Descendimiento pone el contraste jubiloso al silencio predominante de este día. Una corporación que arrastra a todo el barrio con el imponente misterio en el que los Santos Varones intentan bajar al Señor de la Cruz ante la presencia de la Virgen, San Juan y María Magdalena.

La plaza de Santa Teresa fue testigo del transitar de este paso de misterio hacia el bullicio del Puente Romano, en una de las estampas más clásicas de esta jornada repleta de nostalgia. Antes, una parada para una de las numerosas saetas que sonaron en honor al titular del Descendimiento, acompañado musicalmente por la banda de cornetas y tambores Caído-Fuensanta. De forma puntual, el misterio entraba en la carrera oficial antes de acelerar su paso de camino al templo. Ya en la entrada, la lluvia castigó a ambos pasos con un impotante aguacero. No obstante, las marchas sonaron hasta el final tras el misterio.